Conchita Wurst gana Eurovisión, entre la tensión de Ucrania y Rusia

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Conchita Wurst, o Thomas Neuwirth o 'la mujer barbuda', cautivó al público y al jurado (AFP).

(CNN) — En medio de las tensiones por la crisis política entre Rusia y Ucrania, los reflectores del concurso musical más importante de Europa se los robó un drag queen y su peculiar barba.
Thomas Neuwirth, y su alter ego Conchita Wurst, fue el ganador por su interpretación de la balada ‘Rise Like A Phoenix’ en el Concurso de Canciones Eurovisión.
En su vida privada, Wurst —conocido como la mujer barbuda— se llama a sí mismo Tom y se refiere a él como un hombre, pero en el papel de Conchita Wurst, a quien Neuwirth considera una “figura artística”, se refiere a sí mismo como una mujer.
Neuwirth creó a Wurst —que en alemán significa ‘salchicha’ pero también “¿a quién le importa?”— en su adolescencia para superar la discriminación en su contra.
Se presentó con un vestido ceñido, con cabello largo y barba. Wurst obtuvo 290 puntos y se convirtió en el primer ganador de Austria en Eurovisión desde 1966. “Para mí, mi sueño se cumplió”, dijo Wurst a la prensa tras el concurso. “Pero para la sociedad, me mostró que las personas quieren dar un paso, mirar hacia el futuro. Dijimos algo, sentamos una posición”.
La presencia de Wurst en la competencia fue controversial en algunos países. En Armenia, Bielorrusia y Rusia —en donde el año pasado aprobaron una ley contra la propaganda gay– hubo peticiones para que el cantante fuera retirado de la competencia o para que sus presentaciones no fueran emitidas.
En Rusia, la victoria de Wurst fue abucheada en algunos lugares en donde las audiencias se reunieron a ver el concurso.
El manager de Wurst, Rene Berto, dijo que el triunfo fue una victoria de la tolerancia, uno de los principales temas enfatizados por los organizadores del concurso. “Cambiemos el mundo y hagámoslo un poco mejor”, dijo Berto.
“Conchita siempre dice: ‘Apunta a la luna y llegarás a las estrellas’, pero ahora apenas llegamos a la Luna. Cambiemos nuestra forma de pensar: Conchita es sólo una mujer con barba”.
Cada año alrededor de 40 naciones desde España hasta Azerbaiyán presentan un acto musical en el Concurso de la Canción Eurovisión, cada uno interpreta una canción original enfrente de una enorme audiencia de televisión.
Como parte del festival europeo de lo kitsch, algunos concursantes pasean por el escenario en vestidos casi inexistentes, y gritan cerca de máquinas de viento con la fuerza de huracanes. Pirotecnia, fuego y pantallas enormes de LED son algo de rigor.
Es una gran atracción. En 2013, más de 180 millones de espectadores en 45 países lo sintonizaron. La final de este año se llevó a cabo en Copenhague, Dinamarca.
Aunque los oficiales describen a Eurovisión como un evento no político que tiene como objetivo unir a Europa a través de las canciones, la política inevitablemente pinta la votación y las presentaciones, y este año no fue la excepción. Las tensiones sobre Crimea ya pintan la percepción de actos de Rusia y Ucrania.
Durante las semifinales del 6 de mayo, algunos de los miembros de la audiencia dentro del B&W Hallerne de Copenhague abuchearon al acto ruso, una pareja de gemelas de 17 años llamadas las Hermanas Tolmachevy.
“Meses de frustración por la anexión ilegal a Rusia de Crimea y las leyes anti-LGBT de Putin dejaron enojados a los europeos”, dijo William Lee Adams, un experto de Eurovisión y editor en jefe de Wiwibloggs.com.
“El abucheo fue una liberación, una declaración de solidaridad con Ucrania y las minorías sexuales de Rusia”, añadió.
La pérdida de Rusia podría ser la victoria de Ucrania.
Mariya Yaremchuk, el acto ucraniano de este año, interpretó una canción de amor llamada ‘Tick-Tock’. Su acto presentó a un hombre corriendo dentro de una rueda gigante de hámster.
El acto no es explícitamente político, pero en conferencias de prensa Yaremchuk señaló que su meta es mostrar que el arte es más fuerte que la política, y que la música dura más que los políticos en pugna.
No todo se trata de Rusia y Ucrania. Durante las semifinales, el acto de Polonia presentó a mujeres en vestidos tradicionales batiendo mantequilla y lavando ropa mientras una mujer rapeaba sobre mujeres eslavas: “La crema y la mantequilla saben muy bien/Les prepararemos comida deliciosa/Nuestra belleza es famosa en todo el mundo/Tienen que verlo por ustedes mismos y después lo sabrán”.
“Polonia, una de las historias de éxito económico de Europa del este, celebra su décimo aniversario en la Unión Europea”, dice Adams. “Su canción es una parodia brillante de los estereotipos polacos, y un reproche a todos aquellos que ven a Polonia como atrasada y detrás de la época”.
En el pasado, los oficiales descalificaron canciones con mensajes políticos explícitos.
En 2009, la República de Georgia fue forzada a retirar su entrada ‘We Don’t Wanna Put In’. Fue una broma clara al presidente de Rusia, Vladimir Putin, después de la Guerra de Osetia del Sur en 2008.
La licencia creativa permite que otras canciones con mensajes políticos entren. En 2011, la entrada portuguesa, que se traduce a ‘La lucha es la alegría’, fue una llamada para que los portugueses lucharan contra las medidas planeadas de austeridad del gobierno. Se volvió un himno de protesta durante la crisis financiera.
Los líderes políticos, particularmente aquellos en el este, ven a los resultados de Eurovisión como una cuestión de posición internacional. El año pasado, cuando Azerbaiyán no pudo darle puntos a su aliado político Rusia, el presidente azerí ordenó un recuento de votos y los ministros de relaciones exteriores de los dos países convocaron a una reunión en Moscú.