Michelle Obama confiesa que se fue a dormir sin saber el resultado electoral

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La primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama, confesó en una entrevista con la revista People que el pasado 8 de noviembre se fue a dormir antes de que Donald Trump fuera declarado vencedor de las elecciones presidenciales.

Preguntada por si, como millones de estadounidenses, estuvo en vela hasta las dos y media de la madrugada para conocer el sorprendente resultado, la primera dama dijo que no.

“Me fui a la cama. No me gusta ver el discurso político. Nunca lo he hecho. Apenas lo hice con él”, dijo la abogada en referencia a su marido, Barack Obama, sentado junto a ella en la entrevista conjunta.

A Michelle Obama no le gusta mucho la política, como confesó en octubre el presidente, pero fue una de las oradoras más potentes de la campaña de Hillary Clinton, con discursos conmovedores, personales y sentidos en los que alertaba sobre los peligros de un Gobierno de Trump, siempre cuidándose de no decir su nombre ni caer en el insulto.

Una de sus frases se convirtió en el mantra más popular de la campaña de Clinton, usado por la propia candidata en discursos y debates: “Cuando ellos caen bajo, nosotros apuntamos alto”.

“Todo lo que pensé sobre las elecciones lo dije y lo mantengo”, indicó Michelle Obama a People.

El irse a la cama antes de ver a Trump proclamado vencedor, lo explicó así: “Una vez que has hecho lo que puedes, el resto es fácil. Estaba en las manos del pueblo estadounidense”.

“Esta es nuestra democracia y así es cómo funciona. Estamos preparados para trabajar con el siguiente Gobierno y asegurarnos de que tiene tanto éxito como sea posible. Porque eso es lo mejor para el país”, agregó, en sintonía con el mensaje de colaboración que dieron Obama y Trump en su reunión en la Casa Blanca tras los comicios.

Muchos demócratas desolados tras la derrota de Clinton miraron a Michelle Obama como futura candidata presidencial, pero los que la conocen lo descartan rotundamente.

El presidente ha comentado en varias ocasiones que a su esposa le habría gustado una vida más tranquila, alejada de la primera línea política, como la que tenían en Chicago, donde labró una exitosa carrera como abogada.

Los Obama se quedarán en Washington tras dejar la Casa Blanca en enero para que su hija menor, Sasha, de 15 años, pueda terminar la educación secundaria.

Todavía no se sabe a qué se dedicarán los Obama, con 55 años él y 52 ella, pero el presidente lo toma con humor.

En una entrevista en junio, comentó, entre risas, que es “un poco deprimente” quedarse en Washington cuando deje la Casa Blanca y dijo que parecerá como “un hombre viejo en una discoteca”.