Pide Norberto Rivera a la Virgen que ‘toque el corazón de Trump’

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Excélsio.- Ante la Virgen de Guadalupe, el cardenal Norberto Rivera Carrera, oró por el bienestar de los migrantes en Estados Unidos.

El arzobispo primado de México, durante su homilía en la Misa de las Rosas, pidió por aquellos que en busca de pan para su familia y de educación para enfrentar el futuro van al país del norte.

Fortalece a los padres que se angustian ante la posibilidad de perder sus trabajos; consuela a las madres que temen ver separadas a sus familias; da esperanzas a los jóvenes que no quieren abandonar sus estudios; anima a las familias que dependen económicamente del dinero que les envían sus seres queridos”, refirió.

Con miles de fieles que acudieron a la celebración litúrgica Rivera Carrera también rezó porque se “mueva el corazón” de los norteamericanos, en especial de Donald Trump.

¡Oh, Madre Misericordiosa!, mueve el corazón de los norteamericanos para que den cabida a quienes, con su duro trabajo, han dado prosperidad a su país, y toca el corazón endurecido del nuevo presidente electo quien siendo cristiano –como él lo ha declarado–, no puede ver a los pobres y a los inmigrantes como enemigos, sino como hermanos con quienes debe ser tolerante, generoso y justo.

En este mensaje también pidió para que los obispos del país vecino defiendan a los suyos y a nuestros connacionales darles el valor y gracia para acompañarlos en la adversidad.

Pero también el cardenal mencionó en esta oración que México “está enfermo de violencia y herido de injusticias” por lo cual manifestó en este espacio que se conmueva el corazón de los “violentos y pecadores”, que a los gobernantes les dé vocación de servicio y se sacie el hambre y sed de justicia.

Has que veamos con claridad que la solución a los posibles problemas está en nuestras manos, en nuestra unidad y en nuestra imaginación para lograr caminos nuevos. No podemos pedirte más, nos has dado una tierra tan generosa y hermosa que solo falta nuestro trabajo.

A 485 años de la aparición de la Virgen María en el cerro del Tepeyac, dijo, es necesario ser misericordiosos en un mundo que necesita de la paz, de la solidaridad, de la misericordia y del amor.